domingo, 11 de diciembre de 2011

PAN DE AVENA, CALABAZA Y NUECES


Esta receta de pan de avena, calabaza y nueces es mi versión de una de Karlos Arguiñano que aprendí a hacer, si no recuerdo mal, hace unos cinco años. La primera vez la hice tal cual pero después se me ocurrió añadirle un toque de jengibre... ¡le va que ni pintado! y he variado la cantidad de alguno de los ingredientes.


Mucho tenemos que agradecerle a Arguiñano lo que nos ha enseñado a todos con sus programas de televisión. Recuerdo que cuando empezó yo no lo podía ver porque mi horario de trabajo no me lo permitía, lo grababa en vídeo para poder seguirlo y un compañero de trabajo me recortaba sus recetas que salían en un periódico de tirada nacional, no recuerdo cuál. En ese tiempo ni ordenador en casa, ni impresora... ni tiempo.

Incluyo esta receta en mis entregas navideñas porque, cuando está al horno, el olor que deja en la casa es de ensueño, de verdad, merece la pena hacerlo aunque sólo sea por perfumar la casa.

Una buena ocasión puede ser el Día de Reyes ya sea para comerlo en casa o para llevarlo por la tarde, a la hora de la merienda, a casa de los padres, de los suegros, de amigos... esas visitas que solemos hacer el día seis.

Llévenlo a casa de sus familiares y amigos y... a triunfar, la gente se suele quedar encantada!


Ingredientes:

200 gr de harina
200 gr de calabaza
100 gr de avena en copos
100 gr de azúcar
100 gr de nueces
1 cucharada de levadura
3 huevos enteros
3 claras
8 cucharadas de aceite de oliva suave
8 clavos de olor
1 naranja (utilizaremos la piel y el zumo)
1 cucharadita de canela en polvo
1 cucharadita de jengibre en polvo


Preparación:

Troceamos la calabaza y la ponemos a cocer con no mucha agua. Cuando esté cocida, aproximadamente 15 minutos, la sacamos del agua, la escurrimos bien y la reservamos.


Mientras aprovechamos el tiempo para preparar otros ingredientes:

  • Lavamos la naranja, la secamos bien, rallamos su piel y sacamos el zumo y mezclamos piel y zumo. Yo esto lo hago porque se distribuye mejor la ralladura que es un ingrediente que se suele considerar seco pero la realidad nos dice que es húmedo.
  • Troceamos las nueces a cuchillo porque quedan mucho mejor, el robot nos las pulveriza mucho y es interesante que queden "tropezones".
  • Machacamos los clavos de olor, bien dentro de un mortero o entre dos papeles con la mano del mortero.

Cogemos un bol grande y empezamos a hacer la mezcla de nuestro pan de avena. Ponemos la harina tamizada, las nueces troceadas, la avena, el azúcar, la levadura, la canela, el jengibre, los clavos machacados, y mezclamos todos estos ingredientes "secos".

Ahora empezamos a añadir los elementos "húmedos": los huevos, las claras, el puré de calabaza, la mezcla de zumo y ralladura de naranja y el aceite.

Mezclamos bien para que queden bien integrados los distintos ingredientes y así obtener una masa homogénea.

Yo me pongo unos guantes de esos finitos de farmacia y mezclo a mano, creo que queda mejor.


Untamos con mantequilla y espolvoreamos con harina un molde rectángular, vertemos la mezcla que hemos hecho y al horno a 180º durante 45 minutos.

Como a los 30 minutos comprobaremos la cocción pinchando con una brocheta o una aguja de hacer punto porque el tiempo de cocción depende del horno; el tiempo que yo les he dado es lo que tarda en hacerse en el mío.

En casa nos lo tomamos normalmente así, tal cual, pero cuando viene alguien más golosillo lo acompaño con un par de mermeladas o una nata montada en casa y que no esté muy dulce.



¡¡¡BUEN DÍA DE REYES Y FELIZ 2012!!!

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sábado, 10 de diciembre de 2011

TRUCHAS DE BATATA (POSTRE NAVIDEÑO CANARIO)


 Mis "truchas de batata" puestas sobre un plato de la serie Garajonay diseñada por el pintor canario José Antonio García Alvarez, todo un lujo.


Esta receta es nuestra segunda entrega de ideas para Navidad. Hoy les traigo un postre navideño típico de Canarias. Para los que no lo conocen (los no canarios) son unas empanadillas dulces, rellenas de batata, almendra y aderezadas con matalaúva, canela, ralladura de limón y licor de anís.

Existen otras variedades en las Islas como las truchas de cabello de ángel e incluso truchas de almendra solamente, pero las truchas de batata son las más populares, las que nos traen recuerdos olfativos y gustativos de nuestra niñez, de la casa de mamá (sería "la trucha de Proust")

Recuerdo a mi padre amasando y estirando la masa con una botella y a mi madre haciendo el relleno y después rellenando y friendo las truchas...  los olores, las risas. Es uno de los recuerdos más tiernos que tengo de mi infancia.

Las navidades pasadas, en casa de mi hijo Tahiche  y Gloria (que nos acogen a Fayna, a Tindaya y a nosotros con todo el amor del mundo) ya me ayudó mi nieta Tindaya a hacer las truchas. Es una ocasión estupenda para hacer cosas juntos.

Vamos a ver cómo se hacen esas truchas, que si sigo me pongo más tierna. ;-)))

Ingredientes para 20 - 24 truchas:

1 kg de batatas amarillas (1)
1 cucharadita de moka de matalaúva (anís en grano)
2 palitos de canela
200 gr de almendras
Ralladura de 2 limones pequeños
Un trozo de cáscara de limón
100 gr de azúcar
1 cucharadita de postre de canela molida
1/2 copita de Anís del Mono

2 paquetes de obleas para empanadillas (2)
Azúcar glacé



Modo de hacerlas:

Ponemos en una olla rápida (3) las batatas, peladas y partidas en dos o tres trozos, junto con la matalaúva (mejor si la ponemos en una bolsita de hilo) y uno de los palitos de canela, cubrimos con agua, cerramos la olla y dejamos cocer durante 10 minutos desde que empieza a vaporizar.


Mientras vamos picando las almendras, esto lo podemos hacer a cuchillo, en un mortero o en el accesorio picador de la minipimer, que es como yo lo hice.


Pasados los 13 minutos de olla, dejamos que baje la válvula, abrimos y sacamos las batatas cocidas, las ponemos en un bol y las escachamos con un majapapas o un tenedor, nunca con la minipimer porque cogerá liga y se nos quedará como una especie de goma almidonosa.


Una vez escachada le añadimos las almendras picadas, el azúcar, la cáscara de limón rallada, la canela y el anís del Mono. Removemos bien todo. Probamos el punto de sabor y, si hiciera falta, rectificamos la cantidad de aderezo.


Dejamos enfriar esta masa y ya solamente nos queda rellenar las obleas y cerrarlas. Para que el cerrado nos quede perfecto y no se nos abran al freirlas es bueno mojar el círculo de la oblea con agua y luego terminar de cerrarlas con un tenedor.










Las freimos en un aceite que sea suave (oliva suave, aceite de semillas...) a la que añadiremos, en la sartén y mientras se calienta a fuego suave, un trocito de cáscara de limón y el otro palito de canela para aromatizar el aceite.










Una vez fritas las dejamos que escurran bien el aceite (4) y las espolvoreamos con un poco de azúcar glacé.











Y a disfrutar de este pedacito de navidad canaria


Para los que no las conocen y para los que conociéndolas no las han hecho nunca, anímense que no da nada de trabajo hacerlas y quedan muy ricas.

 Notas:

(1) La mejor batata para hacer truchas es la amarilla (en realidad por dentro es de color calabaza), es más dulce, más suave y menos fibrosa.

(2) Yo utilizo obleas de empanadillas, quien quiera, y tenga tiempo, puede hacer la masa pero ésta es una solución rápida y quedan fantásticas, solamente tenemos que escoger una buena marca.

(3) Opto por sancochar la batata en la olla porque es más rápido, pero si  tenemos tiempo y queremos hacerlo en caldero normal no hay problema. En ese caso el tiempo de cocción suele ser de alrededor de 25 minutos, dependiendo de la batata.

(4) Yo prefiero escurrir los fritos un cestillo con un plato hondo debajo para que caiga el aceite y no vuelva a tocar lo que estemos escurriendo. Estos cestillos los venden en las ferreterías y son muy baratos. Me da mejor resultado que el papel de cocina, se me reblandecen menos los alimentos.

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domingo, 4 de diciembre de 2011

COCHINILLO ASADO AL MODO TRADICIONAL


Tenemos las Navidades en puertas y estamos todos pensando en qué vamos a poner en la mesa, ya sea como plato principal, como entrante o como postre. Sin ser pretenciosa he querido empezar a poner en el blog algunas recetas que nos puedan servir para estas fechas.
En esta "primera entrega" les traigo un cochinillo asado de forma tradicional. Es un plato que queda muy lucido y es muy sencillo de hacer. 

Está, como todo lo que subo al blog, hecho en el horno de casa que es un aparato normal, incluso tirando a malillo por lo viejito que está , pero... es de la casa y con él tenemos que cocinar. 
Les digo esto para que no piensen que está asado en un horno especial, supermoderno o superantiguo. 

Así que preparar este asado está al alcance de todo el mundo, solamente tienen que seguir los pasos.



Ingredientes:

1 cochinillo=6 personas / 1/2 cochinillo=3 personas



Cochinillo
Manteca de cerdo (un poco derretida en el micro)
Sal gorda
Sal fina
Agua




Preparación:

A tener en cuenta:
  • El cochinillo, si es entero, deberá estar abierto como un libro o partido en dos a lo largo. 
  • Tenemos que contar con tres horas para tener el cochinillo listo en la mesa, contando con la preparación previa.

Preparando el horno:

Precalentamos el horno durante al menos 15 minutos al máximo (220º-250º) y cuando metamos el cochinillo lo bajaremos a la temperatura adecuada, que será de unos 170º.

Esto lo hacemos porque si precalentamos a la temperatura que vamos a cocinar al meter la pieza de carne baja mucho y lo que nos interesa es un golpe de calor que empiece sellando la carne.

El recipiente:

Cogemos una bandeja para horno y le ponemos un barro boca abajo untado en manteca.

Esto es para que no tenga contacto el cochinillo con los jugos que irá soltando y así nos quede crujiente.

El cochinillo:

Primer paso: Se unta el animalito, por las dos caras, en manteca con una brocha y protegeremos las orejas y el rabillo con papel de aluminio para que no se nos chamusquen. 


Untando la parte de la piel
Con su oreja y su rabito protegidos











Colocamos el cochinillo boca arriba (que veamos las costillas) en el recipiente que hemos preparado y se le pone sal gorda. Lo llevamos al horno poniéndolo a una altura media y en la parte más baja del horno ponemos un cacharro de barro (o de lo que sea que pueda ir al horno) con agua para que nos mantenga una humedad adecuada en el horno.
 
Seguimos untando...
Y lo salamos











 Bajamos el horno a 170º y lo dejamos durante 90 minutos.

Dentro del horno con su cacharro de agua debajo

Segundo paso: Pasado este tiempo lo sacamos, le damos la vuelta, pinchamos toda la piel del cochinillo con una brocheta y le ponemos sal fina. Lo devolvemos al horno a la misma temperatura (170º) durante 30 minutos más.


Así se queda pasados los 90 minutos. Aunque les parezca que está "muy blanquito" no se preocupen que, aun dado la vuelta, seguirá tostándose.

 Aquí les dejo un vídeo con el "pinchado" de la piel y el salado del cochinillo. 


video


Tercer paso: Sacamos de nuevo el cochinillo, le ponemos más manteca, subimos la temperatura del horno a 220º y lo dejamos hasta que la piel esté dorada y crujiente.

Aquí está sin dorar aún la piel
Sabemos que está en su punto de crujiente si golpeamos la piel con el dorso de una cuchara y la sentimos dura. Hace un ruido característico.

Nosotros, en este caso, le hemos puesto de guarnición unas papas panaderas clásicas: papas en rodajas, 3 dientes de ajo con cáscara y una cortadita, cebolla, pimiento verde, pimiento rojo. Bien pochado todo a fuego muy lento y al final con un toque de tomillo limón y un chorrito de vino blanco.

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No hay foto del cochinillo entero al final del asado porque se malogró, pero aquí tenemos un par de raciones en las que podemos ver que la piel nos ha quedado perfectamente dorada y crujiente. Antes de servirlo le quitamos las "protecciones" en la oreja y el rabillo, que quedaron también estupendos.

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Todo lo que utilizamos en las papas panadera fue comprado en Elvas -salvo el vino- un pueblo de Portugal, muy cerquita de Badajoz, que tuvimos el placer de visitar la semana pasada; nos metimos en el mercado e hicimos la compra de la semana en el puesto de un viejillo de campo amable y amoroso, ni que decirles que nos salió baratísima y con una calidad de producto increíble.





martes, 29 de noviembre de 2011

RABO DE TERNERA AL VINO TINTO


Hoy tenemos un rico guiso de rabo de ternera. El más típico es el de toro pero la mayoría de lo que vemos en las cartas como "rabo de toro" es rabo de ternera.

El rabo, sea de ternera o de toro, es un tipo de carne que necesita cocciones muy largas para que quede tierna y por ello lo más práctico es cocinarla en olla rápida. Tendremos en 45 minutos lo que con una cocción tradicional podríamos tardar en torno a dos horas.

Como siempre digo en cualquier guiso, es mejor hacerlo el día anterior para que repose y se asienten los sabores y en el caso del de rabo es altamente recomendable, se nota la diferencia cuando está bien reposado.

Para los que no estén acostumbrados a este corte de carne decirles que, bien cocinada, es una carne suave y gelatinosa. Estupenda para personas mayores y para niños porque "no se hace bola" en la boca. De verdad, los que no la han probado, atrévanse que no se van a arrepentir.

Vamos a la cocina a preparar este guiso que, además, es muy sencillo.


Ingredientes para 2 personas:

 600 gr de rabo de ternera
1 cebolla grande
2 zanahorias
1 cabeza pequeña de ajos
1 puerro (la parte blanca)
1 hoja de laurel
2 ramas de tomillo fresco
1 rama de romero
10 bolas de pimienta negra
6 bolas de madreclavo (pimienta de jamaica)
1/2 copa de brandy
1 copa de buen vino tinto
100 gr de guisantes congelados


Preparación:

Pasamos por harina los trozos de rabo, espalmándolos para que suelte el sobrante, y los ponemos a freir en una sartén a fuego vivo solamente para que se dore por fuera, no para que se cocine, y lo reservamos. 












En la olla rápida, con un par de cucharadas de aceite, vamos rehogando las verduras (cebollas, puerros, ajos, zanahorias) cortadas en trozos pequeños, como de 1 centímetro, junto con las hierbas (laurel, tomillo y romero) y las especias (pimienta negra y madreclavo)


Cuando esté la verdura pochada incorporamos los trozos de rabo que habíamos reservado, le ponemos el brandy y dejamos pasar 5 minutos, añadimos el vino tinto y dejamos que evapore todo el alcohol. 


Cubrimos con agua, salamos ligeramente, cerramos la olla y dejamos guisar durante 45 minutos a partir de que empiece a vaporizar. Pasado este tiempo apagamos el fuego y dejamos reposar, sin abrir la olla, hasta 1/2 hora antes de que vayamos a comer. 


Al día siguiente, abrimos la olla y ponemos a calentar a fuego lento, moviendo la olla de vez en cuando porque el rabo, al ser una carne gelatinosa, tiende a agarrarse al fondo del caldero. Es el momento de probar y rectificar de sal si fuera necesario y de añadir los guisantes que si son congelados -recomendado- con 5 minutos de cocción suele bastar.

Como guarnición se puede acompañar de un buen puré de papas, papas sancochadas (cocidas), arroz blanco o unas papas fritas en cuadrados. Yo opté por éstas últimas y estaban riquísimas mojadas en la salsa.




Notas:

*La madreclavo o pimienta de Jamaica se puede sustituir por clavos de olor pero poniendo la mitad. En vez de 6 bolitas de madreclavo pondríamos 3 clavos de olor. No es la misma especia pero sus aromas se asemejan.
Clavos de olor


Madreclavo o pimienta de Jamaica












*Podemos sustituir el vino tinto por vino blanco y tendremos un guiso de sabor más suave. Y si queremos una salsa más aromática le pondremos un vino oloroso e incluso un manzanilla. Estas cosas van en el gusto, el momento y el clima.



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lunes, 21 de noviembre de 2011

ROPA VIEJA CANARIA CON LOS TOQUES DE PEPE LUJÁN


Ya han llegado los días fresquitos y, claro, apetece guiso. Hace unos días nos hicimos un cocido que nos supo a gloria; el día acompañó, uno de estos días grises que invitan a  mantita y libro en el salón de casa... ¡me encantan!

Pues bien, después del cocido toca "ropa vieja" y esta vez tocó "ropa vieja canaria". Como todos sabemos este plato es un plato de aprovechamiento, ya sea del cocido o del puchero o, incluso, de los garbanzos y la carne de un caldo que preparemos expresamente para ello. Esta forma de preparar ropa vieja es diferente de la que he tomado aquí en la Penísula o de la ropa vieja que se hace en Cuba.

Para los que la conocen y no se han atrevido a hacerla y para los que no la han tomado nunca, aquí está la receta. Los toques de clavo y canela son un "secreto" que me pasó hace ya muchos años mi buen amigo Pepe Luján, buen cocinero y mejor persona. Tuvo el restaurante de cocina canaria tradicional de mayor prestigio en Gran Canaria -Tenderete- frecuentado por las celebridades que recalaban por la isla, el Rey incluído que no perdonaba una comida en este lugar, donde la autenticidad en la elaboración de la gastronomía tradicional de las Islas fue su bandera. En los noventa tuvo un restaurante pequeñito, íntimo, en la calle Joaquín Costa -Casa Pepe Luján- donde mi familia y yo tuvimos momentos inolvidables.

Desde aquí mi más entrañable recuerdo para quien tanto hizo por la difusión de la cocina canaria y que tan leal fue para sus amigos.

Pues vamos a ver esta ropa vieja.



Ingredientes para dos personas:

Una taza de garbanzos del puchero (o del cocido)
150 gr aproximadamente de la carne del puchero
1 cebolla cortada en juliana gruesa
1 pimiento verde cortado en tiras gruesas (1cm x 3 cm)
1/2 pimiento rojo en tiras gruesas, igual que el verde
4 dientes de ajo
2 ramas de tomillo
1 hoja de laurel
1/2 cucharadita rasa de pimentón
1 clavo de olor machacado
1/2 cucharadita rasa de canela molida
Un chorrito de vino blanco
2 papas cortadas en cuadritos
Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Preparamos tres sartenes grandes, en una hacemos una fritura con los ajos picados finos, la cebolla que teníamos en juliana, los pimientos verdes y los rojos, una hoja de laurel y las dos ramas de tomillo. Le ponemos un poquitín de sal para que poche y dejamos hacer todo a fuego lento.


Mientras se está pochando la fritura cogemos la segunda sartén, la ponemos al fuego y cuando esté caliente le añadimos una cucharada de aceite de oliva y salteamos los garbarzos a fuego vivo. Cuando estén los reservamos. Ponemos otro poquito de aceite y salteamos la carne que habremos cortado en pedazos pequeños.

En la tercera sartén ponemos aceite y vamos friendo las papas cortadas en cuadraditos.



Ya tenemos los garbanzos y la carne salteados y las papas fritas.
 
Ahora le ponemos el pimentón a la fritura, rehogamos un minutito y añadimos el vino blanco. Incorporamos los garbanzos, removemos, añadimos la carne, le damos unas vueltas y añadimos el clavo de olor machacado, la canela molida y las papas.


Dejamos un minuto para que se impregne bien todo de estas especias y servimos espolvoreando con perejil recién picado.



Y nosotros, en esta ocasión, la acompañamos de un huevo de granja frito. ¡Riquísima!


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martes, 15 de noviembre de 2011

GAMBAS A LA GABARDINA: UNA ORLY PERFECTA


Hace un par de semanas unos amigos me pidieron la receta para hacer gambas a la gabardina; como todos sabemos es una receta sencilla pero... hay que controlar las proporciones porque nos puede quedar un rebozado simple o nos puede quedar una capa alrededor de la gamba de manera que, cuando nos la vamos a comer o -aún peor- cuando las sacamos de la sartén, "se le cae la camisa" a la gamba y ya se nos ha fastidiado el día.

Todo esto lo sé por propia experiencia, a mí también me pasó cuando empecé a cocinar de jovencita. Fui ajustando, y anotando, las cantidades de harinas, líquido... y así llegué a "mi" masa orly.
Seguro que hay muchísimas otras proporciones y mezclas que funcionan estupendamente, pero de ésta yo doy fe.


Pues bien, para que una orly -así se llama este tipo de masa que envuelve a la gamba- quede perfecta, que envuelva bien, que no se caiga, que sea ligera y esponjosa tenemos elaborarla con la proporción adecuada  de harina, agua y levadura química (Polvos Royal), dejarla reposar 15 minutos y secar bien las gambas antes de pasarlas por la masa.



Ingredientes para hacer 1/2 kilo de gambas a la gabardina:

4 cucharadas de harina (80 gr aprox.)
3 cucharadas de maizena (60 gr. aprox.)
1 cucharadita de levadura química
200 ml de cerveza
50 ml de agua
Sal y pimienta
Unas hebras de azafrán
Un poquitín de curry (opcional)



Modo de hacerla:

En un bol ponemos por este orden: la harina, la maizena, la levadura, el azafrán, sal y pimienta. Mezclamos bien estos ingredientes secos y  añadimos la cerveza y el agua y trabajamos bien con un batidor de manera que no nos queden grumos. La consistencia que debe tener es fácilmente comprobable: introducimos una cuchara sopera, la sacamos y se debe quedar bien cubierta (napada).

Podemos poner solamente cerveza, en ese caso serían 250 ml de ésta; a mí me gusta poner un poco de agua porque hay algunas cervezas que aportan demasiado sabor.

Hasta aquí tenemos una orly tradicional.

A ésta  le añadí una poquitín de curry, casi nada, lo que coges con la punta de un cuchillo (un cuarto de cucharilla aproximadamente). No sabe a curry pero le da un puntillo.

Dejamos reposar la masa durante 15 minutos.

Pelamos las gambas dejándoles solamente la cola, las secamos poniéndolas sobre papel de cocina, las cubrimos con más papel de cocina y presionamos ligeramente.

Pasamos una a una las gambas por la orly e introduciéndolas directamente en una sartén honda con abundante aceite caliente. Yo utilizo un cazo para freirlas porque me permite, con la misma cantidad de aceite, que queden más sumergidas.

Las podemos presentar con una buena mayonesa casera y/o una salsa rosa.



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viernes, 11 de noviembre de 2011

HARIRA FASSIA (Sopa marroquí)


La harira es una sopa tradicional marroquí elaborada unas  veces con lentejas, otras con garbanzos o con ambas legumbres (como en este caso), algo de carne, tomates y apio. Se toma todos los días durante el Ramadán acompañada de algo dulce como dátiles o higos secos para romper el ayuno. Nosotros en casa la tomamos como plato único, acompañada de una buena ensalada.

Hay tantas variedades de hariras como regiones hay en Marruecos pero para muchos marroquíes la verdadera harira es la de Fez; la gastronomía de esta ciudad (gastronomía fassia), con más de catorce siglos de antigüedad, goza de un gran predicamento entre los entendidos por su refinamiento y variedad.

Pues esta harira de la ciudad imperial de Fez es la que vamos a preparar. Debe quedarme muy rica... Juan, mi marido, siempre dice que, de mi cocina, es su plato favorito.


Ingredientes para 4 personas: 

250 gr de morcillo (si es de buey mejor pero si no de vaca)
2 cebollas
200 gr de garbanzos remojados la víspera
100 gr de lentejas rubias
4 tomates
1 ramita de apio
1 cucharada rasa de jengibre en polvo
1/2 cucharadita de cúrcuma (1)
1 manojo de cilantro
1 manojo de perejil
150 gr de concentrado de tomate (2)
1 cucharadita de smen (3)
2 cucharadas de aceite de oliva
1 litro de caldo o de agua
150 gr de lengua de pájaro (pasta) (4)
Sal y pimienta negra recién molida


*Acerca de algunos ingredientes:

Para los que no conozcan estos ingredientes vamos a ver qué son y dónde se pueden conseguir. Son bastante comunes, salvo el "smen".


(1) Cúrcuma: Es una especia que forma parte del curry, mucho más conocido, nos da color pero también sabor. Se puede encontrar en los supermercados normales en los tarritos de especias de las marcas habituales (Ducros, Carmencita...) y, cómo no, en las tiendas de productos indios y árabes.

(2) Concentrado de tomate: Es una pasta de tomate triturado y concentrado. Suele comercializarse en latas pequeñas. No debemos confundirlo con tomate frito ni salsa de tomate, es importante porque le da a la harira un sabor peculiar.

(3) Smen: Es una mantequilla rancia que se utiliza en la cocina del norte de África, la podemos comprar en las carnicerías árabes (suelen vender este tipo de productos). Tiene un sabor característico y debemos usar poca cantidad. En caso de que no la encuentren, no se preocupen, se puede hacer el tajin sin ella. De hecho yo conozco personas de Marruecos que no la utilizan porque no les gusta el sabor.
Para los canariones: en Las Palmas, aparte de las carnicerías halal, la vende también un supermercado indio que hay en la calle Los Gofiones (la continuación de Sagasta), frente a Hiperdino. De allí me la traje yo a Madrid.


(4) Lengua de pájaro: Es un tipo de pasta que podemos encontrar fácilmente en los supermercados con el nombre de "orzo", es -como ven en la foto- pequeña y alargada de un tamaño aproximado del doble de un grano de arroz.



Preparación:

Igual que hice con el "Tajin de cordero con ciruelas y almendras", les voy a dar esta receta en pasos, en este caso cuatro, para que vean que es mucho más sencilla de preparar que lo que pueda parecer.

Vamos a utilizar un caldero ancho y bajo. Yo he usado mi olla de hierro fundido -Creuset- pero se puede usar cualquier buen caldero de doble fondo.

1. Cortamos las cebollas en cuadraditos pequeños y la carne en pedacitos de cuchara. Ponemos el caldero al fuego, cuando esté caliente ponemos la cucharadita de smen y las dos cucharadas de aceite, (si no tenemos 'smen', no pasa nada ponemos un poquito más de aceite y ya está), sofreímos tres minutos, más o menos, las cebollas que hemos cortado y añadimos la carne, la cúrcuma, el jengibre en polvo, salpimentamos y rehogamos todo durante cinco minutos, no más.




2. Añadimos el caldo (o el agua) y cuando esté caliente incorporamos los garbanzos, el perejil y el cilantro picados y el apio en rodajitas finas. Dejamos guisar todo esto durante 30 minutos (hasta que veamos que el garbanzo está a medio hacer).


3. Pasado este tiempo añadimos las lentejas, los tomates naturales rallados, y dejamos guisar 20 minutos.

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4. Por último incorporamos la lengua de pájaro y el concentrado de tomate y esperamos a que la pasta esté hecha.

Dejamos reposar y...
 


...a comer que está muy buena y es reconstituyente!!!




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