Hace muchos, muchos años, estuve en Suecia, en Estocolmo (¡allí cumplí 20 años!) y me encantaban estos bollos de canela. Son unos bollos que no faltan en cualquier invitación a café en las casas suecas y finlandesas que yo sepa. Supongo que en todos los países nórdicos debe serlo.
Veinte años más tarde los volví a tomar preparados por una mujer finlandesa, encantadora y cariñosa, en un pub que tenía en la calle Kant de Las Palmas de Gran Canaria, por debajo de la Plazoleta de Farray. Me encantaba los fines de semana, si cenaba en algún restaurante por allí cerca, ir a tomarme unos bollitos de canela con un café. O cualquier día picar el magnífico surtido de ahumados que servía y terminar con los bollos de canela.
Pues llevaba yo dos semanas acordándome de los dichosos bollitos, sobre todo por las tardes. Eso que te apetece un café y... un algo para acompañarlo. Me puse a buscar recetas en páginas suecas, contrasté unas con otras y me puse manos a la obra.
La textura de estos bollos es más de pan dulce que de bollería tal y como la entendemos nosotros, de hecho no son muy dulces y el contraste de sabor que les da el cardamomo en la masa es característico y maravillosamente 'vicioso' que los diferencia de los 'cinnamon rolls' que se hacen en Estados Unidos.
Por encima llevan un poquito de azúcar granulado pero yo le puse a una parte de ellos semillas de amapola; no tenía azúcar granulado, no se me apetecía bajar a la calle a comprarlo y además, siempre le quitaba el azúcar cuando me los comía (yo y mi poca afición por lo dulce), así que con semillas de amapola lo resolví y, la verdad, me gustó el resultado.
Normalmente estos bollos tienen un diámetro de unos 10 cm, yo los he hecho más pequeños (5cm), como un bocadito para acompañar un café.
¡Manos a la masa que vamos a prepararlos!
Ingredientes para 45/50 bollos pequeños:
Para la masa:
25 gr. levadura fresca de panadería
80 gr. azúcar
200 ml. leche
1 huevo

1 cucharadita de sal
500 gr. harina
Para el relleno:
65 gr. mantequilla sin sal
35 gr. azúcar
2 cucharadas colmadas de canela molida
Para pintar:
2 yemas de huevo
1 cucharada de agua
semillas de amapola
Preparación:
Calentamos la leche a 37º (que cuando metamos el dedo no queme). Es importante la temperatura de la leche para que la levadura funcione como tiene que hacerlo.
Derretimos la mantequilla.
En un bol ponemos un poquito de la leche y desmigamos la levadura ayudándonos de una pala de madera o similar.
Añadimos el resto de la leche y la mantequilla derretida. Removemos bien y agregamos el resto de los ingredientes: el huevo entero, la harina tamizada, el azúcar, las semillas de cardamomo bien machacadas y la sal.
Mezclamos todo bien en el cuenco y trabajamos la masa dentro hasta que tenga consistencia.
Sacamos la masa a una mesa espolvoreada con harina y la amasamos durante 20 minutos o hasta que veamos que la masa está suave y no se nos pega a las manos.
Ponemos la bola de masa en un recipiente, tapamos con un paño y dejamos leudar en un sitio cálido, pero no caliente, durante 1 hora.
Una vez que la masa ha leudado (levantado) la dividimos en dos para que los bollitos nos queden pequeñitos, casi de bocado.
Ya podemos estirar y formar los bollitos.
Vamos a ver dos tipos de 'enrollado' de la masa: la primera es mucho más sencilla y rápida; la segunda da un poco más de trabajo pero a mí me encanta como quedan.
Enrollado sencillo:
Estiramos la primera porción de masa, le damos forma de rectángulo de 30x50 centímetros y vamos a ponerle los ingredientes del 'relleno', la mitad porque la otra parte la necesitamos para la otra porción de masa: pintamos con la mantequilla derretida, mezclamos el azúcar y la canela y esparcimos la mitad por toda la superficie del rectángulo.
Enrollamos la masa sobre sí misma.
Con un cuchillo muy bien afilado vamos cortando porciones de 1 cm. que pondremos en la bandeja del horno, cubierta con papel de hornear; tapamos con dos paños y dejamos que vuelva a subir la masa durante, al menos, 30 minutos. Mucho mejor si la dejamos 1 hora.
Después de que han subido y antes de pintarlos con huevo empujamos cada bollo por la parte de abajo para que suba a modo de caracola.
Enrollado 'de nudo':
Estiramos la segunda porción de masa, le damos forma de rectángulo con las mismas medidas que el anterior, pintamos con mantequilla y espolvoreamos con la mezcla de azúcar y canela restante.
Por la parte más larga del rectángulo, doblamos sobre sí misma un tercio de la masa y sobre este doblez el otro tercio que nos queda. En la foto se ve bien cómo es esta forma de doblar.
Cortamos tiras de 1 cm. Esa tira la cortamos por la mitad pero sin llegar a la parte de arriba, que dejaremos con 0,5 cm. Torcemos las tiras a modo de cordón y enrollamos sobre sí mismo de manera que quede como un nudo. Puede parecer complicado pero si se fijan en la foto no tendrán ningún problema. Aquí tienen los cuatro pasos para formar el bollito 'de nudo'.
Vamos formando nuestros bollos y poniéndolos en una bandeja, los tapamos con dos paños de cocina limpios y, exactamente igual que con los anteriores, los dejamos leudar entre 30 minutos y una hora.
Aquí están los bollos después del segundo leudado
Alistándolos para el horno:
Mezclamos las yemas de huevo con la cucharada de agua y pintamos todos los bollos, espolvoreamos las semillas de amapola por encima de los de enrollado sencillo (esto es al gusto) y al horno, previamente precalentado, durante unos 8 minutos a 220ºC. Salen dos tandas de horno, hay que dejar hueco entre cada bollo porque suben un poquitín más en el horno.
Sacamos del horno y los ponemos a enfriar sobre una rejilla. Cuando pierdan calor los ponemos en una bolsa de plástico y dentro de una lata para que se conserven mejor. (1)
Y aquí está el resultado del trabajo...
Estos kanelbullar acompañados de un café o un té, para desayunar o merendar son una
verdadera delicia.
Ya los tengo en la lista de 'tareas' para hacer con mi nieta Tindaya este verano.
Nota:
(1) El clima en Madrid es muy seco por eso recomiendo ponerlos en una bolsa y ésta dentro de una lata. En Canarias el clima es húmedo y la bolsa no hace falta. Incluso dejándolos en una cesta al aire se conservarán bien.
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